Acoso escolar con niños hipoacusicos/as

                        El acoso escolar de hipoacusia

Los niños oyentes hablan con alguien con hipoacusia durante el acoso escolar. Se empiezan a hablar después molestar, hay algunas cosas de los nenes ocultan en si mismo para poder expresar en terapia no responde lo que quiere expresar y  los nenes burlan

En muchas ocasiones el Bullying puede ser difícil de detectar debido a que los menores con pérdida auditiva nos pasan estos síntomas , esos  lo ocultan y no piden ayuda. Por ello, es importante prestar atención a ciertos signos tales como:

  •  Descenso del rendimiento escolar en niños con hipoacusia
  • Trastornos del sueño.
  • Estado de alerta continuo, inquietud.
  • Aislamiento social.
  • Evitar ir al centro educativo.
  • Cansancio.
  • Apatía.
  • Pérdida de apetito, trastornos de la conducta alimentaria.
  • Negación, incongruencia.
  • Cambios de humor, emociones extremas.
  • Miedo, culpabilidad.
  • Sensación de ahogo.
  • Taquicardia.
  • Temblores.
  • Cefaleas.
                                      Descenso del rendimiento escolar

Algún nene con perdida audición en las clases ocurre que tiene mucha intensidad de sonidos y por esos pedimos ayuda por que les cuesta captar tanta información y de procesar y tener que ayudar. Esto es un deterioro senso-auditivo significa falta de lenguaje cuando  a las salas se adelantan y vos no llegas bien lo que escuchaste , lo que es vivido escuchar es falta comunicación. se aparece que un hipoacúsico porque les cuesta captar la información en clase, lo que lleva un lugar que falta de aprender, por falta de atención y de sentir agotado de no lograr alguna sociabilización que trate generando problemas de lenguaje, atención y aislamiento social, dificultando la comprensión y participación, y requiriendo detección temprana y apoyos como audífonos o micrófonos para mitigar estas barreras en el aprendizaje y la comunicación. 

 Descenso del rendimiento escolar en niños con hipoacusia

En algunos niños con pérdida auditiva, el proceso escolar puede verse muy afectado desde los primeros años de escolaridad. En el aula suele haber muchos sonidos al mismo tiempo: voces, ruidos, movimientos, explicaciones rápidas. Esto puede sentirse muy abrumado para un niño con hipoacusia, esta intensidad sonora puede resultar muy difícil de captar y de procesar. Por eso, muchas veces necesita ayuda adicional.

El deterioro senso-auditivo no solo implica una dificultad para oír, sino también es la capacidad donde comunicamos o expresar, eso puede aparecer ende de tener una dificultad en el lenguaje y en la comunicación. Cuando en clase las explicaciones avanzan rápido y el niño no logra escuchar con facilidad y claridad, puede quedarse atrás sin entender bien lo que se dijo. Lo que se vive como “no escuchar bien” termina siendo una falta de comunicación, y esto impacta directamente en el aprendizaje.

A menudo, el niño hipoacúsico tiene dificultades para captar la información en clase. Esto puede generar una sensación de no poder aprender, no por falta de capacidad, sino por falta de acceso claro a lo que se enseña. Como consecuencia, puede parecer que no presta atención, cuando en realidad está agotado de intentar escuchar y comprender.

Esta situación también afecta la socialización. Al no entender bien a sus compañeros o a la docente, el niño puede aislarse, sentirse diferente o excluido. Esto puede provocar problemas de lenguaje, dificultades de atención y un aislamiento social progresivo, lo que empeora aún más su participación en el aula.

Por todo esto, es muy importante la detección temprana de la hipoacusia y la implementación de apoyos adecuados, como audífonos, micrófonos especiales en el aula o adaptaciones en la forma de enseñar. Estos recursos ayudan a reducir las barreras en el aprendizaje y facilitan la comunicación.

Para prevenir mayores dificultades

La idea principal es evitar que el niño se vea envuelto en conflictos o “líos” innecesarios, tanto escolares como emocionales. Para ello, es fundamental acercarse a la maestra y trabajar en conjunto.

Una estrategia sencilla es el uso de señales con las manos o gestos, para que el niño pueda avisar cuando no está entendiendo o cuando se siente sobrecargado por el esfuerzo auditivo. Estas señales permiten que el adulto intervenga a tiempo, sin exponer al niño ni hacerlo sentir incómodo.

En algunos momentos, debido al malestar auditivo y emocional, el niño puede experimentar confusión, ideas que parecen reales en ese instante, o sensaciones extrañas que luego desaparecen. Después de estas situaciones, puede sentirse raro, incómodo o débil, sin saber bien cómo explicarlo.

También es importante comprender las conductas del niño cuando es víctima de acoso escolar. Muchas veces, el acoso se mantiene en el tiempo y afecta su autoestima, su comportamiento y su forma de relacionarse. El niño puede volverse más retraído, irritable o triste, y estas conductas no deben interpretarse como “mal comportamiento”, sino como una señal de sufrimiento.

Acompañar, escuchar y adaptar el entorno escolar es clave para que el niño con hipoacusia se sienta comprendido, protegido y capaz de aprender y relacionarse con los demás.

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